domingo, 8 de febrero de 2009

Allons mon frérè

Alianza Francesa, Quito 26 de noviembre de 2008

 

A Dante

 

I

Donde abunda el frío

            en las pieles

                        y en las personalidades

otra vez soy de otra tierra:

solemne anglosajón

(o algo sangrón y solemne)

¿qué será?

será que me ven la cara de pendejo

que va más allá del elogio hipócrita.

Seré tan pendejo que no creo en la sinceridad.

 

¡Vaya!

me autoví la cara y sin espejo.

 

Pero qué va

que lo digan las pieles o los fríos

soy más de aquí que la tembladera

somos más de aquí que el rechazo y la picazón.

 

Nos bajan la bragueta por cara fina.

Se soporta por manabas la ofensa

(de la sonrisa para afuera)

es un sorbo de arena

pero hasta aquisíto nomás

atacan por temor

no todas

ni todos.

Pero por temor atacan.

 

La audacia la llevamos en la sangre

por eso estamos en esta ciudad

ganándonos respeto pelo a pelo.

 

 

II

Te preocupas demasiado

            sé cuidarme solo

sin embargo siempre gracias.

 

Anda nomás que espero en la banqueta

respirando poco

fotografías

francés

y silencios.

 

III

Una niña en primer plano no se cansa de mirarme

quiere que sepa que en sus ojos brilla una utopía:

la consolación después de los sueños.

 

***

El cuerpo desnudo de una dama

resplandece con luz prestada al cosmos

qué senos

violetas

rojos

pequeños

violentos amarillos

como que se me va la vista a tres anhelos con la hembra.

 

***

Esto no me dice qué mismo es

si coco o kiwi o las peras del olmo

(en blanco y negro las cosas no siempre son blanco o negro).

 

***

Un martillo en una mano va recio a darle al arrepentimiento.

 

***

Dos torres de una iglesia gris en repicada

-¿será el martillo para quebrar las campanas?-

 

***

¿Lo sabrá este Cristo faraónico que vela la rosa caída?

apuesto a que sí

y no le importa.

 

***

Vuelve la inocencia donde habita a secas.

Ella no tiene colores ni madura

tiene niños y pena.

 

***

“La edad de un padre es del triplo de su hijo”

lee una libélula resolviendo el problema matemático de un libro entre cerrado

quizá para el insecto el libro esté entre abierto

y haiga resuelto ya el problema

            es cuestión de visiones

            (y de que se entiende

porque sí se entiende

para los matemáticos del lenguaje

cuando haya resuelto yo el problema se los explico)

 

pero una libélula no es una abeja súper desarrollada

pero si lo otro es kiwi

ahí nomás nos quedamos.

 

***

La sombra de un vaquero mira desconsolado la herradura de la mala suerte

sepia es la imagen.

 

En la banqueta sepia fue la espera.

 

IV

Caminé buscando la habitación de un poeta maldito

no encontré en todos los pasadizos más que malditos pensadores sobrios.

 

V

Yo encontré las peras del olmo

también tragué saliva buscando al poeta.           

 

Qué va.

En esta alianza de desatendidos fui uno más.

 

VI

Dijiste

“Allons mon frérè Duval”

Te seguí porque no me quedó otra…

ya afuera de la oh oh oh Alianza Francesa oh!

caminamos con niños recuerdos de niños

como caminamos siempre después de vernos al tiempo.

 

Qué inocencia se pintó en las risas de este par de nobles

se nos llenaron de ternura los ojos

            las mejillas

                                   

Decíamos frases preciosas viendo a esa tremenda mula ricota que pasaba.

 

Se nos llenaron de ternura las braguetas.

 

¿Ves?

es inevitable

ella con nosotros cae

la inocencia

digo.

 

VII

Vamos hermano Dante

Léeme porque no te queda de otra.

La tarde llega tarde y acongojada

A todo un pueblo y a Dámaso Alonso

 

“¡Salve ciudad del valle, que dominas

con altivez de reina castellana;

ciudad que ostentas como soberana,

la corona triunfal de tus colinas!.”

Canto a Portoviejo - Vicente Amador Flor Cedeño

 

Sálvate ciudad del valle que dominas la locura:

El periodista radial muy temprano informa

que esta ciudad parece Madrid

porque ciento cincuenta palomas frecuentan el parque central.

Anuncia:

Las aves se sienten como en casa.

Nadie estorba a las palomas.

Todos las aman.

Fin del flash informativo.

 

Aquí entre nos Dámaso

Esta es la ciudad de más de un millón de caraduras.

 

Es medio día

el Chevrolet Gran Vitara

saca el dedo medio al Datsun 1600

                        al policía que estaba frente al acto

lo segó la pasión por el deber

                        le estaba dando con el tolete a una quinceañera.

La altivez de la reina casta y llana vistió camuflas gris.

El perro que observó el episodio se paró en media calle adrede.

 

La tarde llega tarde y acongojada.

 

A las nueve de la noche

los semáforos se enamoran entre sí.

                       

A las 12 de la noche cada viernes

en La Avenida de las emociones

se pintan pasos peatonales con vómito.

En La Avenida de las pizzas queda un aeropuerto

allí aterriza la soledad cuando se aburre

allí despega el silencio pixelado.

 

Es temprano de nuevo

el loco “Vaya vaya” se masturba en Filanbanco.

la loca sin nombre limpia las calles gratis.

“¡No saques la basura vieja loca

            ¿no ves que destapas los baches?!”

grita el dueño del barrio.

 

El periodista radial vocifera las noticias de ayer

pero no dice que al ciudadano ilustre que murió ayer

lo invaden los ángeles de las moscas hasta el rabo.

 

La soberana que ostentó la ciudad

mantuvo la corona triunfal gracias a sus colinas.

 

En lo más alto de una iglesia se aprecia un afiche político

En lo más alto de la nube se concentra esperma errante.

 

Aquí entre nos Alonso

en esta ciudad nadie se pudre.

 

En lo más alto de las alturas los gallinazos se persignan.

palabras que pronuncié en la presentación de mi libro en la casa de la cultura - Quito. (Significación del libro )

No voy a decir lo que GIMEN DE AMOR LOS MUERTOS significa en sí, por su título o temática, que me preguntan, repreguntan y preguntarán; voy a decirles lo que este libro significa para Ernesto Intriago. Antes de eso me es  internamente obligado mencionar a la mujer que me dio y da la vida y al hombre que me impulsa en ella, la vida. Dolores Zambrano y Carlos Intriago, los mejores padres que un poeta pueda tener. A Karla, Fidel, Leonardo, Paúl y Daniel, los mejores hermanos que un poeta pueda tener. A Pedro Gil, el mejor maestro que un poeta de mi generación pueda tener. Este libro con agradecimiento excluido, se logró por ellos a quienes hoy agradezco públicamente.

Cuando inició la idea de engendrar un libro, pensé, luego tendré que escribir un árbol y sembrar un hijo, ideas igualmente excluidas. Me dediqué de lleno al libro, que era esperado por mis amigos y amigas más cercanos, compañeros de aula en la universidad, familiares y foráneos. Libro de poemas escritos en su mayoría de madrugada, poemas en su mayoría analizados en “Soledumbre”, taller literario que integro, poemas escritos en silencio, con sigilo. Poemas escritos a la muerte diferente, al amor diferente, a la vida diferente, en resumidas cuentas, poemas que hacen la diferencia entre lo que presencio y no, entre lo que amo y no, entre lo que poetizo y no. De paso dicho sea, son poemas para ser leídos con la vista y no con la boca, como diría Nicanor Parra y no precisamente siendo antipoesía, yo agrego; tampoco son para ser leídos con las manos. Aunque la diferencia fundamental que separa la poesía clásica de la moderna está principalmente en el modo de comunicación, esa belleza no está pensada para la lectura, sino a la performance ante un auditorio.

GIMEN DE AMOR LOS MUERTOS significa para mí un desafío para los libros posteriores. La prueba palpable de que en realidad soy poeta. La certeza de que bajo el sol sí hay cosas nuevas, aunque la mayoría de las nuevas cosas se fabrican bajo la luna. Significa que todo no está dicho todavía. Este libro me significa salir del anonimato poético nacional. Significa entrar al ámbito literario mundial,  es un desafío, pues pretendo crear en la individualidad del lector una performance imaginaria con el o los personajes del texto. Reitero, es un desafío.  Agrego, es un árbol y un hijo, que como el árbol se tala, el hijo se marcha. Pronto o no pronto dejará de ser o significar lo que hoy digo.

Este libro, presentado hoy aquí, es eso para Ernesto Intriago.

A muchos les preocupa el pesimismo que me describe en la obra y en el obrar, sin embargo, estoy de acuerdo con lo que me dicen mis maestros del andar y la poesía: Con el tiempo las visiones cambian y con ellas la ideología. Vienen nuevas temáticas, el modo de vida cambia, cambia la sensibilidad; estoy seguro que ésta aumenta, ¿qué es un poeta sin sensibilidad? No es siquiera ser humano.

Agradezco crecidamente a la Casa de la Cultura “Benjamín Carrión” por la oportunidad brindada esta noche, a su presidente Marco Antonio Rodríguez, a su vicepresidente Jaime Galarza Zabala, quien se tomó la molestia de prologarme el libro y presentarlo frente a ustedes, a Fabián Guerrero Obando, el nexo que hizo posible la realización de este evento. No puede dejar de nombrar al Dr. Dúmar Iglesias Mata, un apoyo moral importantísimo. Mi gratitud sincera queridos colegas. Y al público presente que gusta de la poesía.

GIMEN DE AMOR LOS MUERTOS es de ustedes, disfrútenlo.

Gracias.