sábado, 19 de julio de 2008

El puente

La vecina

grita frustraciones

como si el vecindario fuera suyo

no tiene perro la pobre

ni marido seguro siquiera

aún así comenta con otras

trapecistas del rumor

amores de otros con otros

qué pena

ella no sabe

que desaprovecha

el potencial placer del clítoris

que la comadre la ama cuando duerme

que los perros se cagan de risa cuando grita

que las monjas cuidan eróticamente a su hijita.

Todavía puede cruzar

el / p u e n t e \

entre el pecado bien hecho

y la maldición de ir al cielo.

Las manos solamente no hacen desayunos.

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