La vecina
grita frustraciones
como si el vecindario fuera suyo
no tiene perro la pobre
ni marido seguro siquiera
aún así comenta con otras
trapecistas del rumor
amores de otros con otros
qué pena
ella no sabe
que desaprovecha
el potencial placer del clítoris
que la comadre la ama cuando duerme
que los perros se cagan de risa cuando grita
que las monjas cuidan eróticamente a su hijita.
Todavía puede cruzar
el / p u e n t e \
entre el pecado bien hecho
y la maldición de ir al cielo.
Las manos solamente no hacen desayunos.
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