Sé que la ira te ha dejado desquiciada
pero así sea de espaldas deseo escucharte,
yo ya hablé la verdad que preferiste,
la maldita verdad que duele al recordar,
pero eso no importa ahora,
lo que importa es tu veredicto,
perdóname en lo humano con tu divinidad,
que no te equivoques al decirlo
por que tiemblo el amor futuro si callas,
para mi la distancia es muda si lloras,
le soy necio a tus lágrimas.
Vida mía, quiero una sola palabra, o dos
antes de que sea yo el que empiece a llorar,
mujer, anímate, mírame a los ojos que te esperan,
dime que me quieres auque no lo quieras,
así sea de espaldas, que yo te escucho,
dime… quizás cuando voltees me habré marchado
y te arrepentirás de tu iracundo proceder.
No hagas caso al remordimiento,
recuerda el lugar que nos apasionó desnudos,
o el primer día que te dije –amor-
despierta de ese trance imaginario y perdóname,
te amo, más que siempre, más que nunca,
como la primera vez, recuerdas?.
No pretendas que te borre de mi corazón,
ni intentes hacer eso conmigo, no funcionará
por que me amas de verdad y me necesitas.
Dime… que me arde en los huesos tu quietud,
estoy llorando, sabes?
da la vuelta si quieres,
estoy sufriendo como tú, o más,
acaso no te basta oír mi quebrantada voz?…
Está bien mujer, me iré si eso quieres,
pero también recuerda la palabra amor,
y la palabra olvido; tenlas presentes hasta el fin,
aunque la primera esté ausente, la otra no funciona para mi, ni para ti.
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